La pintura decorativa tiene por función adornar aquellos objetos de uso cotidiano, utilitarios que nos rodean, desde una bandeja, una caja, hasta nuestros muebles o paredes; aunque hoy también podemos concebirla aplicada a un proceso “inverso” que busca rescatar, convertir y reciclar objetos (antiguos y utilitarios, o no) en piezas estrictamente ornamentales.
El proceso de pintar en forma decorativa , consta básicamente de dos partes: primeramente aquella que refiere al tratamiento de la superficie a trabajar (preparación de la pieza, pintado, patinado, etc.), esta etapa muchas veces puede convertirse en un acabado decorativo propiamente dicho.
La segunda instancia es la que comprende motivos y diseños, que pueden ser muy variados (desde flores, paisajes, guardas, etc.) y aplicados mediante diferentes técnicas y materiales.
Es en la primera etapa donde entran en juego las denominadas Pátinas o Falsos Acabados, buscando recrear en los objetos acabados que remitan a apariencias y texturas que confieren el paso del tiempo, envejecidos, oxidación, así como imitar las características visuales de otros materiales (simular piedras, maderas, mármoles, etc.) o acabados de fantasía, con el fin de embellecer una pieza, restaurarla o reciclarla.
Las posibilidades de la pintura decorativa para enbellecer nuestros entornos son infinitas y las técnicas y materiales (hoy cada vez mas) solo un medio creativo.


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